Toñi Moreno lleva desde los 14 años delante de una cámara. Empezó en la TDC, la televisión local de Sanlúcar de Barrameda, y ha desarrollado gran parte de su carrera en Canal Sur Televisión. Lleva 3 años recorriendo Andalucía gracias a su programa “75 Minutos”, y ahora ha conseguido triunfar en las mañanas andaluzas donde las cadenas nacionales pelean por coronar a su reina. Hemos podido asistir como público a su programa “Tiene Arreglo” y comprobar cómo es Toñi delante y detrás de las cámaras.
(Sanlúcar de Barrameda, Cádiz. 1974) Hace años que Toñi Moreno está delante de las cámaras. No es la primera vez que presenta, ni que está en un programa en directo, ni el primer magacín matinal en el que está, pero sí la primera en la que se unen todos estos factores. Desde septiembre de 2011 está al frente de “Tiene Arreglo”, un magacín que sale de los cánones habituales que podemos ver cada mañana en televisión. 50 personas de público, 6 expertos, 8 reporteros y la propia Toñi se asoman cada mañana a Andalucía desde el plató del Centro de Producción de Canal Sur en Málaga. Tras la organización del público y las indicaciones dadas por Luisa, la encargada de seguridad y Salba, el regidor, Toñi hace acto de presencia en el plató ante la ovación del público asistente de Alhaurín de la Torre y Málaga. Toñi se muestra cercana y mantiene esa misma imagen en cuanto se enciende el piloto rojo de la cámara 3.
Durante tres
horas y media Toñi apenas se sienta; habla, interactúa, da órdenes –que
reconoce que le encanta- y ayuda, su principal función. Esas tres horas y
media, hace unos meses eran solo una y media, y el éxito, que Toñi asocia a que
“era el momento de hacer un programa así”, les ha colocado en las pantallas de
toda Andalucía, ingrediente que la sanluqueña considera imprescindible en este
programa.
Cuando el
programa finaliza, Toñi nos atiende en la redacción que el equipo de Andalucía
Digital Multimedia (ADM) tiene habilitada en los estudios malagueños. Rodeados
del equipo allí presente, no más de quince personas, la presentadora, sin
tacones, con otra ropa y iPhone en
mano, llega y se sienta con nosotros. Consigue trasmitir esa simpatía que
irradia en cada programa: hace bromas, se interesa por nuestro trabajo y lo
entrega todo en cada respuesta. Es importante tener una actitud como la que
Toñi nos muestra para llevar las riendas de un programa que en su nombre lo
dice todo: “Tiene Arreglo”, y ella cree que todo lo tiene “menos la muerte”.
Firme en su decisión de no rendirse, “pelear hasta el último momento” lo
considera imprescindible. Y es que ella
demuestra que no se deja vencer, es más, afronta con fuerza los retos, y el
mayor ahora mismo es compaginar un programa matinal diario con el semanal “75
Minutos”, y que gracias a que “tengo dos equipazos que trabajan para que yo
este feliz y bien” Toñi es capaz de salir de
Málaga a mediodía como presentadora de un magacín, hacer tres horas y
media de coche y plantarse en Pozoblanco (Córdoba) como reportera de calle para
conocer a una chica que “ha perdido a su hijo y va a hacer el camino del Rocío
por su hijo y por su fe” y aun así ella reconoce que “te sientes pequeñita,
porque aprendes de todo”. Pero tal y como ella nos explica “estamos en la gran
crisis” y ella comprende que ahora mismo “vivo para trabajar” por ello se
siente una privilegiada y está encantada.
Después de ver
el programa in situ y comprobar su dinamismo, es inevitable preguntarle por la
espontaneidad del programa. “No está guionizado”, nos dice. Pero la palabra
clave es “factor sorpresa”, incluso para ella misma. Es la cara visible, “una
presentadora histérica dando botes”, como ella lo define, pero tras el decorado
hay casos que funcionan mejor, temas técnicos que ella nos explicaba y que no
se ven. “Trabajamos con cuatro unidades
móviles que las señales a veces suben y a veces no suben”, nos contaba. Pero
nunca saben qué va a ocurrir más allá de la descripción que tienen de los
casos. “Lo más bonito ha pasado hoy en el programa. Alguien llama para decir
‘Oye, que este no me paga’ y que esa denuncia se transforme en ayuda es
maravilloso”.
Toñi en todo
momento mantiene el móvil -que hace las veces de grabadora- en su mano mientras
mira constantemente a los que estábamos allí presentes. Su cercanía se transmite
y la sinceridad con la que nos cuenta como a veces “me voy pletórica a mi casa
porque hemos conseguido lo que queríamos” y en otras ocasiones, por la
impotencia de no poder hacer más “me voy hecha polvo”. Esa empatía es debida
quizás a que como ella reconoce “esta crisis está afectando a tanta gente”;
tanta, que entre esa gente también está su familia. “Hay días que digo: ‘Madre
mía, la gente cómo puede llevar esa situación y vivir así’, pero pueden, y
nosotros podríamos”. En “75 Minutos”, casos como el convivir con una prostituta
durante una semana es de los que más le impresionaron. “Yo entré como una
salvadora, pensando que la podía salvar de aquello y hay gente que no te esta
pidiendo que les salves, que la vida que llevan les gusta y que tu no eres
salvadora de nadie”, nos cuenta.
Y contra todos
esos problemas están los andaluces que tienen “la solidaridad en el ADN” y
llaman y se ofrecen. “¿Qué puedo comprar?”, dice mucha gente cuando llama.
Otros prefieren dar dinero pero Toñi aclara que “nosotros le damos el teléfono
de la persona que necesita, que no está pidiendo dinero, necesita un
frigorífico que vale dinero”. Ellos se encargan de ponerlos en contacto, “ni
damos un número de cuenta, ni nada”, nos explica mientras su equipo empieza a
reunirse al fondo de la redacción.
Toñi nos atiende en la redacción de ADM
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Pero el
trabajo de Toñi no siempre ha sido este, ni solo ha estado en Canal Sur. Hace
unos años, pudimos verla durante un tiempo en Antena 3, allí hizo cosas muy
distintas y cuando le preguntamos cómo se prepara ante proyectos tan diferentes
su respuesta es clara: “Dejándome llevar”.
Toñi pone sus límites “donde yo me sienta mal”. No se cierra a ningún tipo
de formato; nos explica que nunca ha dicho “no voy a hacer corazón”, solo que
“mientras pueda evitarlo, no haré corazón”.
Y tiene claro que no va a sobrepasar esos límites, porque ya le ha
ocurrido y con naturalidad y sinceridad nos narra como una vez se quedó en el
paro por negarse a hacer algo que no le parecía moral. Ventajas que
probablemente no sufre ahora cuando la cadena le da libertad para hacer en “75
Minutos” el programa que ella quiere y en “Tiene Arreglo” la libertad de ser
ella misma.
Adelantándose
a nuestra pregunta, ella misma nos saca el tema: “¡Yo presenté un reality!”,
nos decía. “Un concurso de gente joven que no me parecía indigno. Me divertí
mucho, aprendí mucho y me fui 2 meses a Fuerteventura”. Para Toñi era un género
desconocido que reconoce que no le gusta pero “lo conocí por dentro y vi como
funcionaba”. Nos atrevemos a preguntarle si era ese mundo desconocido lo que le
llamó la atención del proyecto y con sinceridad nos espeta: “¡El trabajo! En
ese momento no tenía. He tenido que ir aceptando trabajos y la vida me ha
regalado poder llegar hasta aquí”.
Sin duda el
momento más divertido sale a colación de preguntarle por su trabajo con Mª
Teresa Campos, la que fuera reina de las mañanas cuando las presentaba y a la
que hace unos años acompañó Toñi, mientras que ella ahora se ha montado su
propio reinado en Andalucía. Nos cuenta
lo que para ella significó trabajar con la que considera su maestra. “Yo hablo
con ella y de broma le digo: ¿Quién es ahora la reina de las mañanas?”, nos
cuenta entre risas. “Estuve trabajando con ella dos años, ¡y además cobrando!,
cuando yo tendría que haberle pagado por lo que aprendí”.
Le volvemos a
preguntar por “Tiene Arreglo”, por su preparación y por la espontaneidad de
hacer tres horas y media de programa sin cue,
esas cámaras en las que aparece el guion. Sobre cómo se cuece el programa empieza
por señalarnos a su redacción, “todas estas personas llaman a los que dejan su
mensaje en el contestador, hablan con ellos, lo testan, luego se lo venden a
Mercedes –la directora del programa- ella decide y luego hacemos un
seguimiento”; un equipo de redacción pequeño para las duración y la continuidad
que tiene el programa y que ella misma destaca. “Cualquier programa de tres
horas y media tiene una redacción tres veces más grande”.
Y sobre su
espontaneidad… en el modo de contestar lo dice todo: “¡Le pego unas patas al
diccionario…! Nunca he sabido trabajar con cue,
lo hice en ‘Libertad Vigilada’ –el reality de Antena 3- pero creo que es una de
las pocas cosas que yo valoro como virtud, mi naturalidad”. Entre bromas nos
dice que “tampoco creo que tengamos dinero para un cue” y entonces es cuando mete a todo el equipo, interrumpe la
reunión de escaleta del día siguiente y pregunta a Mercedes si tienen dinero
para un cue, con el consiguiente
susto de Mercedes con la simple idea de que Toñi recurriese a ese método.
Se hace tarde
y Toñi tiene que unirse a esa reunión de escaleta, por lo que para ir
terminando salimos de sus programas para preguntarle cómo ve el panorama
televisivo. Ella lo tiene claro: “Mu
negro”. Lo achaca a una época de cambios, una necesidad por parte de la
televisión como medio de cambiar, evolucionar y buscar otras maneras de hacer
negocios, en definitiva, “¡sobrevivir!”. Aunque luego recupera su positividad y
cree que la clave “está en vosotros, los jóvenes, que mañana cualquiera de
vosotros me vais a dar trabajo, porque a alguno se le ocurrirá la idea de
revolucionar este negocio”.
No nos
queremos extender más, son casi las tres de la tarde y Toñi aun no ha parado.
Nos queremos ir con una última reflexión. ¿Qué es para Toñi Moreno la
televisión?
“La televisión
para mi lo es todo. Es el medio de mi vida, donde me siento cómoda. Es el
trabajo y el instrumento para llegar a mucha gente y lo estupendo es utilizar
bien ese instrumento y para hacer el bien. Me siento afortunada.”
Con la misma
frescura con la que entró a las 10:25 al plató, Toñi nos despide para unirse a
la reunión. Nos vamos con la sensación de que existe gente que hace muy buena
televisión y que pese al momento, todo tiene arreglo.