martes, 22 de mayo de 2012

Todo 'Tiene Arreglo'


Toñi Moreno lleva desde los 14 años delante de una cámara. Empezó en la TDC, la televisión local de Sanlúcar de Barrameda, y ha desarrollado gran parte de su carrera en Canal Sur Televisión. Lleva 3 años recorriendo Andalucía gracias a su programa “75 Minutos”, y ahora ha conseguido triunfar en las mañanas andaluzas donde las cadenas nacionales pelean por coronar a su reina. Hemos podido asistir como público a su programa “Tiene Arreglo” y comprobar cómo es Toñi delante y detrás de las cámaras.


(Sanlúcar de Barrameda, Cádiz. 1974) Hace años que Toñi Moreno está delante de las cámaras. No es la primera vez que presenta, ni que está en un programa en directo, ni el primer magacín matinal en el que está, pero sí la primera en la que se unen todos estos factores. Desde septiembre de 2011 está al frente de “Tiene Arreglo”, un magacín que sale de los cánones habituales que podemos ver cada mañana en televisión. 50 personas de público, 6 expertos, 8 reporteros y la propia Toñi se asoman cada mañana a Andalucía desde el plató del Centro de Producción de Canal Sur en Málaga. Tras la organización del público y las indicaciones dadas por Luisa, la encargada de seguridad y Salba, el regidor, Toñi hace acto de presencia en el plató ante la ovación del público asistente de Alhaurín de la Torre y Málaga. Toñi se muestra cercana y mantiene esa misma imagen en cuanto se enciende el piloto rojo de la cámara 3.


Durante tres horas y media Toñi apenas se sienta; habla, interactúa, da órdenes –que reconoce que le encanta- y ayuda, su principal función. Esas tres horas y media, hace unos meses eran solo una y media, y el éxito, que Toñi asocia a que “era el momento de hacer un programa así”, les ha colocado en las pantallas de toda Andalucía, ingrediente que la sanluqueña considera imprescindible en este programa.

Cuando el programa finaliza, Toñi nos atiende en la redacción que el equipo de Andalucía Digital Multimedia (ADM) tiene habilitada en los estudios malagueños. Rodeados del equipo allí presente, no más de quince personas, la presentadora, sin tacones, con otra ropa y iPhone en mano, llega y se sienta con nosotros. Consigue trasmitir esa simpatía que irradia en cada programa: hace bromas, se interesa por nuestro trabajo y lo entrega todo en cada respuesta. Es importante tener una actitud como la que Toñi nos muestra para llevar las riendas de un programa que en su nombre lo dice todo: “Tiene Arreglo”, y ella cree que todo lo tiene “menos la muerte”. Firme en su decisión de no rendirse, “pelear hasta el último momento” lo considera imprescindible.  Y es que ella demuestra que no se deja vencer, es más, afronta con fuerza los retos, y el mayor ahora mismo es compaginar un programa matinal diario con el semanal “75 Minutos”, y que gracias a que “tengo dos equipazos que trabajan para que yo este feliz y bien” Toñi es capaz de salir de  Málaga a mediodía como presentadora de un magacín, hacer tres horas y media de coche y plantarse en Pozoblanco (Córdoba) como reportera de calle para conocer a una chica que “ha perdido a su hijo y va a hacer el camino del Rocío por su hijo y por su fe” y aun así ella reconoce que “te sientes pequeñita, porque aprendes de todo”. Pero tal y como ella nos explica “estamos en la gran crisis” y ella comprende que ahora mismo “vivo para trabajar” por ello se siente una privilegiada y está encantada.

Después de ver el programa in situ y comprobar su dinamismo, es inevitable preguntarle por la espontaneidad del programa. “No está guionizado”, nos dice. Pero la palabra clave es “factor sorpresa”, incluso para ella misma. Es la cara visible, “una presentadora histérica dando botes”, como ella lo define, pero tras el decorado hay casos que funcionan mejor, temas técnicos que ella nos explicaba y que no se ven. “Trabajamos con  cuatro unidades móviles que las señales a veces suben y a veces no suben”, nos contaba. Pero nunca saben qué va a ocurrir más allá de la descripción que tienen de los casos. “Lo más bonito ha pasado hoy en el programa. Alguien llama para decir ‘Oye, que este no me paga’ y que esa denuncia se transforme en ayuda es maravilloso”.

Toñi en todo momento mantiene el móvil -que hace las veces de grabadora- en su mano mientras mira constantemente a los que estábamos allí presentes. Su cercanía se transmite y la sinceridad con la que nos cuenta como a veces “me voy pletórica a mi casa porque hemos conseguido lo que queríamos” y en otras ocasiones, por la impotencia de no poder hacer más “me voy hecha polvo”. Esa empatía es debida quizás a que como ella reconoce “esta crisis está afectando a tanta gente”; tanta, que entre esa gente también está su familia. “Hay días que digo: ‘Madre mía, la gente cómo puede llevar esa situación y vivir así’, pero pueden, y nosotros podríamos”. En “75 Minutos”, casos como el convivir con una prostituta durante una semana es de los que más le impresionaron. “Yo entré como una salvadora, pensando que la podía salvar de aquello y hay gente que no te esta pidiendo que les salves, que la vida que llevan les gusta y que tu no eres salvadora de nadie”, nos cuenta.

Y contra todos esos problemas están los andaluces que tienen “la solidaridad en el ADN” y llaman y se ofrecen. “¿Qué puedo comprar?”, dice mucha gente cuando llama. Otros prefieren dar dinero pero Toñi aclara que “nosotros le damos el teléfono de la persona que necesita, que no está pidiendo dinero, necesita un frigorífico que vale dinero”. Ellos se encargan de ponerlos en contacto, “ni damos un número de cuenta, ni nada”, nos explica mientras su equipo empieza a reunirse al fondo de la redacción.

Toñi nos atiende en la redacción de ADM
Pero el trabajo de Toñi no siempre ha sido este, ni solo ha estado en Canal Sur. Hace unos años, pudimos verla durante un tiempo en Antena 3, allí hizo cosas muy distintas y cuando le preguntamos cómo se prepara ante proyectos tan diferentes su respuesta es clara: “Dejándome llevar”.  Toñi pone sus límites “donde yo me sienta mal”. No se cierra a ningún tipo de formato; nos explica que nunca ha dicho “no voy a hacer corazón”, solo que “mientras pueda evitarlo, no haré corazón”.  Y tiene claro que no va a sobrepasar esos límites, porque ya le ha ocurrido y con naturalidad y sinceridad nos narra como una vez se quedó en el paro por negarse a hacer algo que no le parecía moral. Ventajas que probablemente no sufre ahora cuando la cadena le da libertad para hacer en “75 Minutos” el programa que ella quiere y en “Tiene Arreglo” la libertad de ser ella misma.

Adelantándose a nuestra pregunta, ella misma nos saca el tema: “¡Yo presenté un reality!”, nos decía. “Un concurso de gente joven que no me parecía indigno. Me divertí mucho, aprendí mucho y me fui 2 meses a Fuerteventura”. Para Toñi era un género desconocido que reconoce que no le gusta pero “lo conocí por dentro y vi como funcionaba”. Nos atrevemos a preguntarle si era ese mundo desconocido lo que le llamó la atención del proyecto y con sinceridad nos espeta: “¡El trabajo! En ese momento no tenía. He tenido que ir aceptando trabajos y la vida me ha regalado poder llegar hasta aquí”.

Sin duda el momento más divertido sale a colación de preguntarle por su trabajo con Mª Teresa Campos, la que fuera reina de las mañanas cuando las presentaba y a la que hace unos años acompañó Toñi, mientras que ella ahora se ha montado su propio reinado en Andalucía. Nos cuenta lo que para ella significó trabajar con la que considera su maestra. “Yo hablo con ella y de broma le digo: ¿Quién es ahora la reina de las mañanas?”, nos cuenta entre risas. “Estuve trabajando con ella dos años, ¡y además cobrando!, cuando yo tendría que haberle pagado por lo que aprendí”.

Le volvemos a preguntar por “Tiene Arreglo”, por su preparación y por la espontaneidad de hacer tres horas y media de programa sin cue, esas cámaras en las que aparece el guion. Sobre cómo se cuece el programa empieza por señalarnos a su redacción, “todas estas personas llaman a los que dejan su mensaje en el contestador, hablan con ellos, lo testan, luego se lo venden a Mercedes –la directora del programa- ella decide y luego hacemos un seguimiento”; un equipo de redacción pequeño para las duración y la continuidad que tiene el programa y que ella misma destaca. “Cualquier programa de tres horas y media tiene una redacción tres veces más grande”. 

Y sobre su espontaneidad… en el modo de contestar lo dice todo: “¡Le pego unas patas al diccionario…! Nunca he sabido trabajar con cue, lo hice en ‘Libertad Vigilada’ –el reality de Antena 3- pero creo que es una de las pocas cosas que yo valoro como virtud, mi naturalidad”. Entre bromas nos dice que “tampoco creo que tengamos dinero para un cue” y entonces es cuando mete a todo el equipo, interrumpe la reunión de escaleta del día siguiente y pregunta a Mercedes si tienen dinero para un cue, con el consiguiente susto de Mercedes con la simple idea de que Toñi recurriese a ese método.

Se hace tarde y Toñi tiene que unirse a esa reunión de escaleta, por lo que para ir terminando salimos de sus programas para preguntarle cómo ve el panorama televisivo. Ella lo tiene claro: “Mu negro”. Lo achaca a una época de cambios, una necesidad por parte de la televisión como medio de cambiar, evolucionar y buscar otras maneras de hacer negocios, en definitiva, “¡sobrevivir!”. Aunque luego recupera su positividad y cree que la clave “está en vosotros, los jóvenes, que mañana cualquiera de vosotros me vais a dar trabajo, porque a alguno se le ocurrirá la idea de revolucionar este negocio”.

No nos queremos extender más, son casi las tres de la tarde y Toñi aun no ha parado. Nos queremos ir con una última reflexión. ¿Qué es para Toñi Moreno la televisión?

“La televisión para mi lo es todo. Es el medio de mi vida, donde me siento cómoda. Es el trabajo y el instrumento para llegar a mucha gente y lo estupendo es utilizar bien ese instrumento y para hacer el bien. Me siento afortunada.”

Con la misma frescura con la que entró a las 10:25 al plató, Toñi nos despide para unirse a la reunión. Nos vamos con la sensación de que existe gente que hace muy buena televisión y que pese al momento, todo tiene arreglo. 

jueves, 3 de noviembre de 2011

El tiempo y los recuerdos


El tiempo... ¡qué efímero es! ¿verdad? Nacemos, nuestros padres disfrutan de esa edad en la que tantas noches les dejamos sin dormir y cuando menos se lo esperan ya estamos andando y diciendo "pa-pá" y "ma-má". Se nos caen los dientes de leche, viene el ratoncito pérez, también pasan los Reyes Magos e incluso Papá Noel.

La guardería, las primeras lecturas, el babi, la plastilina... Recuerdo mi guardería, en Ceuta, donde entre otras cosas había una cocinita, cuya comida era lo que quedaba de los plastidecor cuando le sacábamos punta. ¡Qué tiempos! Qué tiempos en los que esa era tu única preocupación, donde tu mayor obligación era hacer una ficha de palabras con la "b" y la "v", o las lecturas de "mi mamá me mima".

Poco después te encuentras en el colegio, creciendo cada vez más, convirtiéndote en todo un hombre. Y es aquí cuando empiezan a marcarse algunos recuerdos. De esta edad se quedan cosas marcadas: la señorita Rosa, el disfraz de mosquetero, esos bichitos que cuando los tocas se hacen una bolita y que los coleccionábamos en botellas de plástico, gente de la clase, nombres como Jesús, María, Sonia, Jorge, Fátima, Blanca, Rafael, Maria Luisa, Estefanía, Jose Manuel, y tantísimos más que no se si llegaría a recordar.

Cambias de ciudad, de amigos, nuevas experiencias, nuevas cosas que recordar. Autobuses, cumpleaños, salidas, playa, campo, fiestas... todo, rodeado de amigos. Sigues creciendo, y llega el instituto, nuevos profesores, nuevas metas, nuevos retos, y más cosas que recordar; excursiones, viajes, risas, broncas...

Aún creces más. A ojos de tus padres dejas de ser "su niño chico" y ven que te haces mayor, que tienen que dejarte hacer cosas de chico joven (aunque les cueste). Llega internet, descubres un mundo infinito, amistades, gente buena, gente mala, curiosidades, afinidades, y todo lo que se puede encontrar en internet.

El amor, un sentimiento que crees conocerlo a la perfección pero que cada experiencia te hace ver cosas nuevas. Amor, pasión, curiosidad, deseo, desengaño, tristezas, alegrías, oportunidades... son miles los estados que te permite conocer el amor, y que muchos de ellos los recordamos.

Y llegamos hasta el día de hoy, donde estoy frente a un ordenador escribiendo sobre el tiempo y los recuerdos. Universitario, alejado de mi casa, rodeado de gente nueva, con ambiciones y mil deseos por cumplir y que espero que con el paso del tiempo se cumplan y conviertan en gratos recuerdos que espero no olvida jamás.

Todo esto se traduce en dos palabras, tiempo y recuerdos. El tiempo que pasamos viviendo todo esto, es tiempo que pasa ante nosotros, que muchas veces es aprovechado y otras malgastado, pero es tiempo, que como todo en esta vida, pasa. Y pasa ante nosotros, cada vez más rápido, sin darnos cuenta.

Y que decir de todos esos recuerdos... Ojalá pudiera coger cada recuerdo, guardarlo en una caja, y al cabo del tiempo abrirla, verlo y recordarlo. Es una pena saber que he vivido tantos momentos buenísimos y que muchos de ellos no los recuerdo.

Como el tiempo pasa, y los recuerdos no permanecen por siempre, qué menos que disfrutar de cada momento e intentar hacerlos inolvidables y desear que se pare el tiempo.

miércoles, 12 de octubre de 2011

El primer día de mi nueva vida

Hace unas semanas me decidí a crear un blog. Me habían aconsejado que lo hiciera, para ir practicando el tema de la escritura, algo muy importante en el tema periodístico.

Cuando pensé en crear un blog, sinceramente, no sabía ni qué temas tratar, ni cada cuanto escribir, ni nada. De momento os voy a hablar de como ha sido esta semana, una semana muy importante para mí, ya qué abandoné mi casa en Los Barrios, mi instituto de toda la vida, mis amigos de siempre... todo ello por empezar una nueva vida como universitario.

Llevaba años soñando con este día, pero según se iba acercando el momento, mas miedo tenía... No es fácil enfrentarse a una clase entera de desconocidos, donde tienes que crear nuevas relaciones desde cero, donde nadie conoce como eres realmente y donde, quizás, la primera impresión es muy importante.

El gran día llegó y una mezcla de sensaciones raras recorrían mi cuerpo. Poco a poco estaba conociendo a mucha gente, se me olvidaban todos los nombres, iban empezando las clases, los profesores presentaban sus asignaturas y cuando me vine a dar cuenta, ya estaba en el autobús de vuelta a casa.

Estoy contento de estar en la clase que estoy, de conocer a los compañeros que tengo y de empezar a dar asignaturas relacionadas con un mundo que me apasiona.

Málaga es la ciudad que me ha acogido, mi abuela me ha dejado transformar un dormitorio entero y hacerlo mío, sus calles y su gente me ha hecho sentir una libertad que hacía tiempo que había perdido en Los Barrios.

Esto no significa que no vaya a volver, tengo allí muchas cosas como para no volver a mi pueblo, pero necesito echar de menos aquello... estoy demasiado saturado. Aunque ahora la cosa va mejorando.

Y hoy, Miércoles y 12 de Octubre, empiezo esta otra nueva andadura, escribir un blog. Todo el que quiera está invitado a leer, compartir e incluso participar.