jueves, 3 de noviembre de 2011
El tiempo y los recuerdos
El tiempo... ¡qué efímero es! ¿verdad? Nacemos, nuestros padres disfrutan de esa edad en la que tantas noches les dejamos sin dormir y cuando menos se lo esperan ya estamos andando y diciendo "pa-pá" y "ma-má". Se nos caen los dientes de leche, viene el ratoncito pérez, también pasan los Reyes Magos e incluso Papá Noel.
La guardería, las primeras lecturas, el babi, la plastilina... Recuerdo mi guardería, en Ceuta, donde entre otras cosas había una cocinita, cuya comida era lo que quedaba de los plastidecor cuando le sacábamos punta. ¡Qué tiempos! Qué tiempos en los que esa era tu única preocupación, donde tu mayor obligación era hacer una ficha de palabras con la "b" y la "v", o las lecturas de "mi mamá me mima".
Poco después te encuentras en el colegio, creciendo cada vez más, convirtiéndote en todo un hombre. Y es aquí cuando empiezan a marcarse algunos recuerdos. De esta edad se quedan cosas marcadas: la señorita Rosa, el disfraz de mosquetero, esos bichitos que cuando los tocas se hacen una bolita y que los coleccionábamos en botellas de plástico, gente de la clase, nombres como Jesús, María, Sonia, Jorge, Fátima, Blanca, Rafael, Maria Luisa, Estefanía, Jose Manuel, y tantísimos más que no se si llegaría a recordar.
Cambias de ciudad, de amigos, nuevas experiencias, nuevas cosas que recordar. Autobuses, cumpleaños, salidas, playa, campo, fiestas... todo, rodeado de amigos. Sigues creciendo, y llega el instituto, nuevos profesores, nuevas metas, nuevos retos, y más cosas que recordar; excursiones, viajes, risas, broncas...
Aún creces más. A ojos de tus padres dejas de ser "su niño chico" y ven que te haces mayor, que tienen que dejarte hacer cosas de chico joven (aunque les cueste). Llega internet, descubres un mundo infinito, amistades, gente buena, gente mala, curiosidades, afinidades, y todo lo que se puede encontrar en internet.
El amor, un sentimiento que crees conocerlo a la perfección pero que cada experiencia te hace ver cosas nuevas. Amor, pasión, curiosidad, deseo, desengaño, tristezas, alegrías, oportunidades... son miles los estados que te permite conocer el amor, y que muchos de ellos los recordamos.
Y llegamos hasta el día de hoy, donde estoy frente a un ordenador escribiendo sobre el tiempo y los recuerdos. Universitario, alejado de mi casa, rodeado de gente nueva, con ambiciones y mil deseos por cumplir y que espero que con el paso del tiempo se cumplan y conviertan en gratos recuerdos que espero no olvida jamás.
Todo esto se traduce en dos palabras, tiempo y recuerdos. El tiempo que pasamos viviendo todo esto, es tiempo que pasa ante nosotros, que muchas veces es aprovechado y otras malgastado, pero es tiempo, que como todo en esta vida, pasa. Y pasa ante nosotros, cada vez más rápido, sin darnos cuenta.
Y que decir de todos esos recuerdos... Ojalá pudiera coger cada recuerdo, guardarlo en una caja, y al cabo del tiempo abrirla, verlo y recordarlo. Es una pena saber que he vivido tantos momentos buenísimos y que muchos de ellos no los recuerdo.
Como el tiempo pasa, y los recuerdos no permanecen por siempre, qué menos que disfrutar de cada momento e intentar hacerlos inolvidables y desear que se pare el tiempo.
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